National Geographic Arqueología
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"National Geographic colección Arqueología". Editorial Rba, Barcelona 2017-2018

Machu Picchu

Volumen Machu PicchuEl imperio inca. ISBN 978-84-473-8823-3.
En el siglo xv los incas forjaron un imperio conocido como Tahuantinsuyo, que aludía al dominio sobre «los cuatro rumbos del universo». Las actuales Ecuador, Bolivia, Chile, Argentina, las costas del Pacífico y el este amazónico fueron conquistadas.
El origen de los incas está envuelto en bellos mitos que justifican y legitiman su derecho a reinar. Algunas leyendas dicen que sus fundadores surgieron del interior de un cerro; otras, de la espuma del lago Titicaca, pero todas coinciden en que Manco Cápac y su hermana-esposa Mama Ocllo fundaron la ciudad de Cuzco, en el valle peruano del Urubamba, alrededor del año 1200. Sin embargo, no fue hasta el siglo xv cuando Pachacuti Inca Yupanqui (1438-1471), el noveno inca, inició la verdadera expansión del Tahuantinsuyo.
Sus conquistas lo mantuvieron alejado de la ciudad durante cuatro años, y a la vuelta fue recibido por un pueblo enardecido, deslumbrado por una comitiva sin precedentes. Los prisioneros fueron sacrificados en la plaza y sus cráneos se usaron para brindar por la victoria.
Su hijo Túpac Yupanqui (1471-1493) consolidó el auge del imperio, apoderándose del reino chimú, de Quito, y de parte de lo que hoy es Bolivia, Chile y Argentina. Le sucedió Huayna Cápac que, para sofocar las continuas rebeliones del norte, decidió trasladar su residencia a Quito, donde la muerte le sorprendió en 1527.
Este suceso inesperado sumió al imperio en una sangrienta guerra civil, en la que los hijos de Huayna Cápac, Huáscar y Atahualpa, se enfrentaron durante seis largos años. Atahualpa venció a la postre y Huáscar fue ejecutado.

Chichén Itzá

Volumen Chichen ItzaLa ciudad de los brujos del agua. ISBN 978-84-473-8827-1.
Chichén Itzá es uno de los principales sitios arqueológicos de la península de Yucatán, en México. Fue y es una ciudad sagrada y centro de peregrinación maya fundado por los itzaes, los llamados brujos del agua, en el siglo v d.C.
Los mayas desarrollaron una de las culturas más fascinantes y enigmáticas de la Humanidad en el corazón de las densas selvas de Chiapas, Guatemala, Yucatán, Honduras y Belice. Aunque el hábitat en el que se asentaron no era muy favorable para el desarrollo urbano, alcanzaron un gran esplendor. Entre los siglos iii y x de nuestra era, los mayas clásicos, en el sur, levantaron ciudades como Tikal, Copán, Quiriguá, Palenque y Piedras Negras, gobernadas por reyes divinos e intrigantes, que hoy se sabe que guerreaban permanentemente para aumentar su poder.
Crearon cortes refinadas en las que potenciaron las artes y las ciencias hasta que, a mediados del siglo ix, por causas no del todo aclaradas, estas ciudades fueron abandonadas y la población se reorganizó en pequeños núcleos rurales o emigró hacia el norte. Fue entonces cuando el centro de poder se desplazó a la península de Yucatán, donde los mayas levantaron nuevas ciudades, muchas con rasgos arquitectónicos parecidos a las del centro de México. La más importante de ellas fue Chichén Itzá, cuyos edificios y esculturas recuerdan a la ciudad de Tula, en el centro de México, a 1.500 km de distancia.

Teotihuacan

Volumen TeotihuacanLa ciudad de los dioses. ISSN 2531-7687.
A pocos kilómetros de Ciudad de México se halla uno de los yacimientos arqueológicos más impresionantes y mágicos de la América prehispánica. No se conoce su nombre real, ni quiénes lo habitaron, pero recibe el nombre de Teotihuacán, la «ciudad de los dioses».
A pesar de que se trata de un yacimiento arqueológico estudiado ininterrumpidamente desde hace más de cien años, no se conocen muchos datos sobre la organización política y social de la civilización teotihuacana. A principios del siglo xx sirvió de insignia y de elemento propagandístico al gobierno de Porfirio Díaz; curiosamente, quinientos años antes, otros gobernantes de México-Tenochtitlán le habían dado el mismo uso.
Efectivamente, fueron los aztecas quienes bautizaron esta ciudad como Teotihuacán, la «ciudad de los dioses», y situaron la creación del mundo en el magnífico escenario que ofrecían sus enormes pirámides, denominadas por ellos como «del Sol» y «de la Luna». Cuando los aztecas peregrinaron, en el siglo xii, desde el norte de México hacia el centro, en busca de su tierra prometida, atravesaron muchos parajes y pueblos, pero ninguno les pareció comparable con aquella fantasmagórica ciudad deshabitada. Recorrieron su enorme avenida flanqueada por templos y pirámides, que los contemplaban en silencio y los atemorizaban.
Los aztecas pensaron que eran tumbas y dieron el nombre de «avenida de los Muertos» a la principal arteria de aquella ciudad, que se convirtió en el lugar donde los dioses se sacrificaron para que el mundo fuera habitable La llamaron Teotihuacán. Las primeras referencias que se tienen sobre ella, por lo tanto, se le deben a los aztecas y a la curiosidad arqueológica que esta ciudad despertó en ellos.